
Me siento extraña, rara.
Estos días me han traído cosas bastante positivas y me siento feliz por ello. Es más estoy alegre como hacía semanas que no me encontraba así pero hoy es diferente. Mientras iba en el autobús pensando en todo lo que me ha ocurrido esta semana he empezado a tener unas sensaciones extrañas, llegando a estar triste o nostálgica.
Creo que ya no soy la misma. No me reconozco.
Lo más extraño de este asunto es que mi vida no ha cambiado a peor incluso diría que ahora estoy mejor que antes. Sin embargo en mi interior no sé refleja esa sensación. Quizás sean imaginaciones mías pero la Helena L. de antes es tan diferente a la de hace unos meses. Ella reía, hacía bromas...
¿Por qué me da por pensar en esto justo ahora?
Quiero decir, estas últimas semanas han estado bien: me he reído como nunca y se me ha escapado una sonrisa cada vez que salía a dar una vuelta... Así que la tristeza no es la causa de estas emociones.
La clave es la nostalgia.
Por muchas vueltas que le doy lo único que se me viene a la cabeza es que se trata de nostalgia. Nostalgia por la vida que tenía hace unos meses o por alejada que me siento a mi yo del pasado. No lo sé. O tal vez solo intente sabotear la felicidad que estoy viviendo.
Es que no lo sé. No llego a comprender esta mezcla de sentimientos contradictorios. No llego a comprender cómo han cambiado tanto las cosas.
Ahora que vuelvo a tocar este tema me he sentido como si hubiese dado miles de vueltas al mismo punto pero a pesar de encontrarme en el punto inicial, me siento en otro lugar totalmente diferente.
En pocas palabras:
La nostalgia no mata pero puede llevarte
al cielo o hacerte descender al infierno






